jueves, 25 de abril de 2013

La Protesta

Foto: La Voz de los Andes

El último jueves, el país se convirtió en escenario. Pulularon a lo largo y ancho del territorio una multitud de marchas donde ciudadanos descontentos, enojados, perturbados y asustados por las políticas nacionales del kirchnerismo slieron a manifestarse.

Ordenar la multiplicidad de imágenes que recreó ese acto es de notoria dificultad, no obstante, puede constituir, paradójicamente, una celebración de la política.

Legitimidad e ilegitimidad en la historia

Los debates historiográficos disienten sobre cuál fue el origen de la institucionalidad argentina: la corriente denominada liberal u “oficial” que abreva en los postulados fundantes de Bartolomé Mitre, indican su hito entre Caceros y Pavón y reconocen en la sucesión Mitre-Sarmiento-Avellaneda la solidificación de ese mandato ilustrado que militaban en la guerra y en la paz los notables de finales del siglo XIX. Por otra parte están los denominados revisionistas históricos que entienden que en el férreo ejercicio del poder en manos de Rosas y su negativa a la institucionalización nacional antes de la de las provincias, hay un paso previo que está reconocido en el principio constitucional de que las provincias son anteriores a la nación.

En cualquier caso, el triunfo del Ejército Grande institucionalizó la historiografía y de lo que se trata, finalmente, es de lecturas y no de verdades.

Los notables, patricios que escribieron la historia de los padres de la patria, construyeron un país, una razón y una verdad. La vehemencia de su éxito en primera persona los hizo subestimar los desafíos, aunque tampoco puede achacárseles las prácticas fraudulentas ya que para la época el sufragio universal era un exotismo aún en las sociedades europeas más avanzadas. En los debates democratizadores en torno al Centenario, Eduardo Wilde, quien fuera Ministro del gobierno de Roca, llegó incluso al límite de sostener que “el sufragio universal sería el triunfo de la ignorancia universal”.

No obstante la obcecada ceguera de algunos notables de entonces, los sectores más lúcidos, quizás temerosos de que su porfía desencadene revolucionariamente como el México de Porfirio Díaz, aprobaron la denominada Ley Sáenz Peña. A partir de ese instrumento cambió la suerte de unos y otros. Nuestra oligarquía, compuesta por fisiócratas trasnochados en plena era industrial que fundaban su hegemonía en el casamiento entre el poder político y el económico que hundía sus raíces en la pampa húmeda, se quedó sin el monopolio del instrumentos del poder formal del Estado, y quienes hasta ayer deslegitimaban su régimen vieron cómo su causa se institucionalizaba.

La Protesta, La Vanguardia, “la causa” y “el régimen”

Mientras la oligarquía detentó a fraude, sangre y fuego el poder del Estado surgió ante ella un conjunto heterogéneo de impugnadores. Las razones y suerte de cada uno acercan luz sobre las lógicas políticas que nos interpelan en estos días.

La Protesta fue el órgano periodístico del Anarquismo que se hacía fuerte en aquellos tiempos de idealismos absolutos y oposiciones sistémicas al régimen capitalista. Las características de su impugnación eran diferentes al resto de las de su época, el anarquismo renegaba de las instancias orgánicas, profesaba ideales igualitarios sin conducción política, con una guerra sin cuartel al capitalismo y la explotación de los hombres, que en aquellos tiempos no contemplaba dudas humanitarias. Como sabemos, en aquellos tiempos el capitalismo y la democracia avanzaron cada vez más desde la desregulación hacia la regulación, del laizzes faire al concilio del capital y el trabajo. Ese tránsito de organicidad, de institucionalización consensuada del conflicto social y económico, terminó de enterrar la viabilidad de la protesta sistémica pero inorgánica, la acción directa perdió margen frente a un sistema reformado que incluía al otro dentro de su escenario y el anarquismo perdió la batalla con la política.

Frente a esta experiencia crecía, también por izquierda, La Vanguardia, como órgano oficial del Partido Socialista. Si bien los objetivos de largo plazo podían trazar vínculos programáticos entre ambos movimientos izquierdistas, era radicalmente opuesta la actitud frente a la organización social y política y la voluntad de construcción de proyectos mayoritarios con capacidad de gobierno. La idea de vanguardia, cara a la visión iluminista que los socialistas de entonces compartían con los notables de la oligarquía, colisionaba con la visión anárquica que renegaba de la idea de conducción. En esta línea, no es extraño que a la luz de lo planteado en el párrafo anterior acerca del derrotero de la política en la primera mitad del siglo XX, los socialistas hayan crecido en representatividad en detrimento de los anarquistas. Cuando la política es consecuencia de la democratización su capacidad disruptiva se institucionaliza y poco margen queda para las mecánicas destituyentes (aunque esto no siempre quiera decir golpe de Estado, es claro).

Las lecturas clasistas derivadas de teorías sociales y económicas no tuvieron predicamento extensivo en la cultura política nacional. Sí tuvo ese predicamento un discurso novedoso de la época que articulaba con retórica vaga un conjunto de demandas heterogéneas. Al radicalismo no lo guiaba una confrontación en el plano teórico sino una confrontación a un proyecto político hegemónico en manos de la oligarquía. Alem e Yrigoyen, que habían declarado la revolución reiteradas veces al régimen oligárquico, nunca hablaron de socialismo ni de lucha de clases, vinculaban su revuelta a la demanda de institucionalización, sintetizaban en “la causa nacional” las aspiraciones genéricas de la clase media urbana y rural que cosechaba los beneficios subsidiarios del modelo agroexportador pero demandaba democratización política. Este tipo de discurso sería luego catalogado, a izquierda y derecha, de populista, por la amplitud del bloque social al que aspiraba representar y el escaso apego a los cánones de lectura política vinculados a la teoría liberal que trazaba el quiebre en la idea de partido de intereses.

Estos son claros ejemplos del modo como la institucionalización de los conflictos sociales, políticos y económicos en torno a la construcción de mayorías capaces de conducir procesos de transformación (independientemente de sus lineamientos) venció a las lógicas inorgánicas, o que predicaban una ontología del superior interés del individuo antes de su constitución como cuerpo social.

Sólo hubo, si, triunfos coyunturales, relativos y hasta estructurales de las lógicas destituyentes cuando su organicidad estuvo dada por su pertenencia fáctica a los sectores del poder económico concentrado, el equivalente actual a la vieja oligarquía. Recordemos que ante el surgimiento de los dos grandes movimientos políticos que impulsaron la constitución de bloques sociales promotores de proyectos colectivos amplios y policlasistas con ejes en sectores medios y bajos, dejaron prácticamente excluidos de la representatividad orgánica a los sectores dominantes de la economía nacional. La tradicional oligarquía agroganadera no pudo trascender su hegemonía luego de la Ley Sáenz Peña y tampoco lo logró cuando el peronismo vehiculizó las conquistas sociales subordinando intereses patronales a un proyecto de desarrollo estructurado desde el Estado. No quedó opción a los sectores dominantes que promover la representación de sus intereses a través de lo que se denominó el partido militar. Una y otra vez, ante radicales y peronistas, la carencia fundacional de las clases dominantes vernáculas para constituir herramientas electorales con capacidad para la competencia electoral derivó en movimientos desestabilizadores y, finalmente, golpes de Estado.

Variaciones sobre la coyuntura: de cómo la virtud es un déficit

Antes de proseguir, vale aclarar que pese a desvaríos destemplados, nada de lo acontecido en las calles del país sugiere la existencia extendida de voluntades golpistas. Distinto es decir destituyentes. Veamos.

Tal como mencionáramos, la protesta era el nombre que se daban a sí los anarquistas, que servía como síntesis de una forma de concebir y delinear los fines de una determinada lucha política. Pero también la experiencia enseña que la descomposición de los lazos sociales, que dan sentido e identidad a las manifestaciones políticas, es lo que permite que su lógica destituyente de declamación de males, ausencias y carencias sin correlato de organización, sirva como herramienta de debilitamiento de la institucionalidad que se pregona defender, ante el avance de poderes contramayoritarios anclados en algunos actores económicos.

El elogio de la espontaneidad, de la inorganicidad, de la falta de pertenencia, de la autoconvocatoria y de la apoliticidad, forman parte del conjunto de lugares comunes del discurso convocante que implican, en los ideales neoliberales que aún hegemonizan la cultura posmoderna, un capital de crítica frente al resultado del ejercicio político partidario. No obstante, en ese elogio hay buena parte de las carencias programáticas o proyectivas de lo y los allí manifestados. La negación de las formas de organización que son capaces de estructurar proyectos colectivos que den sentido y canalicen las demandas heterogéneas planteadas, sólo tienden a consolidar la dinámica destituyente que caracteriza a toda protesta inorgánica.

Lo esperable de aquí al futuro es que ese conjunto de demandas y demandantes transformen su protesta destituyente en una organización que sea competitiva electoralmente, que organice la priorización de sus objetivos y los pueda vincular a la construcción de un bloque social que, para ser mayoritario, deberá fundirse en otros sectores y perder la homogeneidad mostrada en cámara y también visible en la plaza de nuestra localidad.

El 18-A en la Plaza San Martín

El “antikirchnerismo” explícito de los últimos días tiene, además de la multiplicidad de demandas heterogéneas difíciles de conjugar en un proyecto, distintos sectores ideológicos involucrados en su escenificación, aunque una pertenencia común a la clase media. Como sabemos, los hay ideológicamente antiperonistas, en mucha menor medida peronistas antikirchneristas y luego sectores que encuentran insatisfacción en fondos y formas que promueve el actual gobierno.

Lo que es claro es que es muy difícil, si no caprichoso, intentar trasladar las razones de la manifestación del jueves a una Plaza San Martín de cara al edificio municipal. En ese sentido, la presencia repentina de dirigentes políticos locales en la plaza da cuenta de una voluntad figurativa que es en sí objetada hasta por los mismos “autoconvocados”. Caminar entre los manifestantes y encontrar allí al concejal vecinalista Alberto Bruno, quien hasta hace semanas atrás reivindicaba políticas nacionales, proponía nombrar Néstor Kirchner a la avenida costanera y lanzaba encendidas loas al extinto presidente venezolano Hugo Chávez, buscando la complacencia y complicidad de notables asistentes de la aristocracia del barrio, no puede sino desprestigiar el sentido profundo de la política y dificultar aún más la organización de la heterogeneidad inorgánica de la protesta. Sólo en el caso en que el escenario local avanzara, improbablemente, hacia una lógica de diferenciación confrontativa a imagen de la escena nacional, un emergente como el vecinalista Bruno podría cosechar de las migajas extremas de esa furia. El mencionado referente, sostiene este escriba, es incapaz para erigirse como representante de esa amplia gama de sectores y los contenidos que expresan sus enojos. Trazar las líneas que hilvanen esa heterogeneidad es delinear un proyecto político que institucionalice las demandas, y el concejal Bruno, por su discurso, por su impronta, por su ideología y sus prácticas políticas carece de esa capacidad y sólo podría ser declamador encendido y ocasional de la persistencia inorgánica de la mecánica destituyente.

Frente a este escenario, los proyectos políticos serios que se disputan cierta hegemonía en la localidad (fue dicho en la columna Las herramientas y la hegemonía) son el MPN y el Acuerdo Político, y tienen por delante la construcción de la recomposición de los vínculos políticos con los sectores que expresan inorgánicamente sus demandas. Entiende este escriba que los allí expresados tienen más chances de verse representados por el MPN y Nuevo Compromiso Neuquino (si se cerrara el armado con Querejeta en la localidad) que por el Acuerdo Político, pero de la seriedad de los proyectos y de su perspectiva como eficaces herramientas de vehiculización de las demandas también es que se construye la voluntad de sufragio y no exclusivamente a partir de preceptos ideológicos.  Es por esto que tensar la ideologización de la lectura sólo contribuye a abroquelar a estos sectores en un antagonismo irreductible contra las estructuras políticas institucionalistas, arrojándolos en manos de discursos incendiarios. En esa frialdad está la clave para desactivar y canalizar positivamente (independientemente del proyecto que lo haga, y seguro será más de uno lógicamente) el potencial destituyente que alberga la consolidación de una fragmentación extremada que, intuye este escriba, no contiene más razones concretas que aún vagas apelaciones simbólicas.

Sólo excede el marco de representación de estas ofertas un pequeñísimo grupo que plantea recursos extremos, aquellos herederos ideológicos de los sectores dominantes que desde la institucionalización de principios de siglo pasado en adelante quedaron por fuera de las estructuras de representación política mayoritarias y por ende buscaron institucionalizar sus demandas a través de los recurrentes golpes de Estado. Es saludable constatar hoy la marginalidad de esas lógicas.

La paradoja

Finalmente, la paradoja marca que los demandantes que reniegan de la cultura populista que abriga el proyecto kirchnerista en su ADN de construcción política, expresan un conjunto de demandas heterogéneas y una fundamental vinculada a la “unidad opositora” que constituye en sí mismo todo un programa populista. Es interesante puesto que la razón de la política, tan denostada en la protesta, consiste en dar solución a la evidente contradicción entre la búsqueda de la razón pura (idealismo) y la búsqueda de la razón práctica (pragmatismo). En este sentido, a más de lo mejor o peor posicionado de cada sector frente a la consolidación de este emergente, por la comprensión de la lógica que implica, el kichnerismo sigue siendo la estructura política más capacitada para institucionalizar el desorden destituyente. Vale como ejemplo el salto del 31% al 54% que dio entre 2009 y 2011. Importa remarcar, en sólo dos años.

De la inteligencia del actual gobierno en eludir cualquier tipo de confrontación con la vaguedad conceptual de los protestantes (ya que la autoconvocatoria no reconoce aún dirigencia), habrá muchas de las chances de recomponer los vínculos que incorporen a porciones de esos sectores al bloque social heterogéneo que debe sostener cualquier proyecto que busque consolidar una hegemonía político cultural extendida en el tiempo. 

Emilio R.

sábado, 20 de abril de 2013

Largaron


Hace unas semanas los que ayer se mostraron como caras de una irreconciliable moneda supieron generar la noticia de que en un futuro no muy lejano los azares de la política podrían volver a mostrarlos, pero juntos. Ambos casos son paradigmáticos: nacieron como sujetos públicos (léase no necesariamente políticos) como derivados de la política hecha durante décadas por el MPN, y pretenden emerger definitivamente como sujetos políticos con responsabilidad representativa tras la lectura de un inevitable final del mencionado partido provincial.

Las historias previas

Como gusta decir al empresario corralonero de la localidad, es un hombre que se hizo de abajo, que nació en la pobreza y que supo amasar una fortuna al calor de los buenos vínculos con el Estado y los favores fiscales que sabían otorgar los gobiernos emepenistas para que surgieran de la nada quienes estaban llamados a ser los actores económicos regionales que por dependencia originaria responderían culturalmente al MPN. Serían, en términos del peronismo primitivo, en el que se reconoce el MPN, parte de la burguesía nacional del pago chico, que aquí sería la burguesía del “Neuquén país, país”.

Cuando empezó a elucubrar su posibilidad de mostrarse en política lo hizo de la mano de su vínculo a una comunidad eclesial evangélica de la que aprendió unas formas, un anclaje popular y un discurso que supo conjugar con mayor sensibilidad social al self made man con la gracia divina que de los anglicanos para acá se encontraron para santificar el matrimonio del evangelio y el capitalismo en el mundo occidental. Hombre campechano y de formas sencillas, que como buen emergente de una derecha prolija pos noventismo, sale al ruedo con un discurso en torno al buen hacer, al concilio (no el Vaticano II, claro está), a la comunión, que es toda una crítica que desde el lugar común que habita buena parte de nuestra clase media se le hace al proceso kirchnerista, a quien se le adjudica ser cultor de escenarios binarios que explicitan en actores de peso relativo los conflictos en los que se juega la sociedad.

En este sentido es claro que el empresario tiene en sí mismo un muy buen hándicap de cara a una sociedad sanmartinense a la que no la conflictúan demandas extremas (salvo la vivienda que comprende a minorías intensas por la gravedad estructural del problema) sino que (como tuvo claro siempre el MPN) requiere que el buen pasar que se adjudica sólo a sí, se corresponda con un Estado que alumbre, limpie y barra allí por donde ella transita. Tal es así que en sus escasas y concisas intervenciones no ahonda de modo estructural en las raíces de los problemas colectivos locales sino en las formas en como desean amplios sectores que sean canalizados dichos problemas. No puede ser esta, claro está, la columna que verse sobre la dificultad irresoluble que hay para la conciliación de formas aceptadas extendidamente y la escenificación conflictual que demanda la explicitación real de los problemas colectivos si es que estos desean ser atacados, por la sencilla razón de que nadie desea ver afectados alegremente sus intereses, y el que no llora no mama.

El caso de la jovial Lucila (no es un desliz descalificador en estas líneas sino un atributo que contiene hasta un potencial político en la posmodernidad reinante) es diferente, y entiende este escriba que constituye un error originario en su “carrera” política. Aunque la derrota en un escenario coyuntural inmejorable (por lo sucesorio, no por la agresiva interna) la dejaba marcada malamente de cara al futuro, se adelanta en exceso en saltar de las filas a las que pertenece por transmisión filial. El MPN no está muerto aunque deambule mal herido y sin rumbo por toda la provincia. Fue dicho insistentemente en estas columnas: constituye la cultura misma de la provincia y eso es un más que rico capital originario.

El Partido Conservador

El derrotero de los dos aspirantes políticos en cuestión es muestra del tamaño de su ambición, ingrediente fundamental y lógica del quehacer y la disputa política, pero más aún de una lectura de época del pago chico y de los cambios generales que se están produciendo en la provincia. Cabe destacar que fue dicho en este espacio desde la columna “Cancha Rayada” que los armados de 2015 en la localidad vendrían como resultado del armado provincial que impondría orgánica a un conjunto de emergentes personalísimos de la política, como los aquí analizados.

Es indudable que por pertenencia ideológica y afinidad partidario cultural, ambos entendían que el espacio natural para lograr ser los actores políticos relevantes era el MPN. Es lógico también porque ambos parecieran tener una carencia originaria que es la formación intelectual e ideológica capaz de poner en crisis las razones de ser lo que es en este presente el referido partido (al menos nunca esbozaron una lectura sesuda y punzante sobre el cincuentenario partido). Cuando aquí en este espacio mencionamos al MPN como un partido “popular conservador” (columna “Las herramientas y la hegemonía”) entendíamos que tal era así puesto que era representante de una estructura que si bien supo contener en su seno las voluntades de concepción y formación institucional y política de la provincia con una notable voluntad progresista en comparación a otras experiencias provincianas, también hoy conserva el sitial sin esbozar ninguna línea donde se advierta una voluntad de revisión de sus conceptos fundantes y apela a lo sumo a la perpetuación en el ejercicio del poder ligado a la disposición de un volumen de recursos por habitante que lo ha obligado a trastocar su matriz de provincia energética por otra donde la lógica del empleo público absorbe la gran masa de recursos presupuestarios.

Ambos jugadores decidieron saltar el cerco y lo saltaron al sector que mejor expresa su visión política, que no es en función de un proyecto de reforma sino de uno de poder, que se resume en detentar el control de la herramienta y practicar con ella aquello que facilite la continuidad de modelos en la provincia. No es casualidad entonces que los dos se encuentren nuevamente en las filas del Intendente de la ciudad de Neuquén, quien pródigo en el manejo multimediático despliega un arsenal de lugares comunes que bien dicta el marketing político y se presenta como una opción moderna contra el estancamiento del MPN, pero que reproduce a pie juntillas los esquemas conservadores del otro, incluso con notables dosis de expresiones reaccionarias que emularían exclusivamente al sector sobischista del MPN.

Las derrotas de ambos les hizo pensar inmediatamente que su carrera política estaba destinada al fracaso de continuar dentro de las estructuras a las que pertenecían. Para Querejeta haber perdido la interna con Lucila Crexell, joven, linda y heredera política de Luz Sapag, significaba que iba a envejecer mirando pasar las chances de la Intendencia. Nunca más, poder en mano, quien fuera impugnada por el empresario le ofrecería acercarse a su sector para disputar el sillón de la torre del reloj. En el caso de Lucila, la derrota en su primera experiencia fruto de un mal gobierno del MPN que llevó a elecciones un partido excesivamente fragmentado en la localidad, la alejaría definitivamente de las chances internas, ya que seguramente todos querrían cobrarse las deudas originadas en una etapa de crisis.

En ambos casos, sus primeras derrotas en sus primeros intentos los catapultó fuera de sus estructuras tradicionales. Disímil es el origen y resultado de la reflexión que las motiva. Lucila perdió en la general y obtuvo la menor marca del MPN en San Martín desde el retorno de la democracia y consolidó con su voluntad de heredera natural una división irreconciliable en el seno de su partido, por lo que la decisión del salto no es del todo desacertada aunque sí de audacia extrema. En el caso del empresario local, su resolución es muestra de su relación con la política. Se acercó a estas andanzas de la mano del otrora todopoderoso Jorge Omar Sobisch cuando se perfilaba a disputarle al actual gobernador la jefatura máxima del partido provincial. Allí, en sus recorridas regionales, el procesado ex gobernador se reunía con Juan Carlos Querejeta a quien tentaba como la cara visible y lavada de su proyecto provincial. Fue entonces, en esos encuentros, en los que el hoy quiroguista se ilusionaba con ser algún día el heredero local del matrimonio cultural cementado en el tiempo entre el partido provincial y el poder económico local, concentrado en el sector turístico y en los derivados inmobiliarios de su exponencial crecimiento a principios del nuevo milenio. Participó una vez de las internas y fracasó. No se tomó tiempo alguno para analizar el contexto que dejaba esa interna y precipitó su decisión de alejarse del partido provincial antes de la resolución de la elección general. Entendió que sucedería aquello que expresamos más arriba con un triunfo de Crexell y que su final político estaría en la permanencia partidaria. Así fue que velozmente ensayó un discurso sobre lo avejentado y falto de esencia que se encontraría el MPN y dobló a la derecha.

Los cálculos del Pechi

Sin duda Quiroga aparece como el armador y armado más interesante de los últimos tiempos en la política neuquina. Suena raro pero le crece al partido provincial una oposición que se presenta decidida como futuro recambio de si mismo, por su derecha. También tuvo su pasado vistiendo distintas camisetas de acuerdo al tiempo histórico. Hasta supo conformar fórmula con el kirchnerismo y desempeñarse en Cancillería puesto en ese lugar por Julio Cobos.

Más tarde y más cerca, volvió silbando bajito y dio el golpe en Neuquén. Casi sin asumir ya toreaba a Sapag de cara a las provinciales de 2015. El escenario de Pechi es inmejorable pero también difícil. Juega virtualmente sólo, el MPN no tiene candidato de cara a 2015.

Lo cierto es que el MPN ha perdido todas las ciudades de importancia de la provincia (Neuquén, Plottier, San Martín, Cutral Có, Zapala, Centenario y otras) pero no hay hasta el momento quien capitalice esa capacidad dispersa de las oposiciones territoriales al poder provincial de dejar en evidencia las falencias del modelo emepenista para atender con solvencia a los problemas de cada localidad. Pechi está decidido a buscar ese capital que boya.

En San Martín tiene una ventaja y una debilidad en su estrategia. Es esta localidad más inclinada a derecha que a izquierda, donde siempre han triunfado con mayor holgura los proyectos más conservadores y nunca han hecho buen pie aquellos con voluntades reformistas. Por esto, y siendo que Quiroga orienta su línea de trabajo discursivo hacia esa franja, pensar en el tándem Querejeta-Crexell (independientemente de los cargos a los que aspiren) suena inteligente. El objetivo, ya que claramente va a disputar el electorado de centro derecha que detenta el partido provincial en conjunto con el naciente vecinalismo, parece ser partir definitivamente al MPN que en la localidad muestra una fragmentación muy fuerte. Llevarse la mejor cara que tenía el futuro del MPN (Querejeta) junto con la última que tuvo (Crexell) que además era heredera de Luz Sapag. No obstante, la jugada pareciera no conocer el territorio sobre el que opera. La joven Lucila (aún heredera de Luz) no era una figura querida ni bien vista al interior del partido, no le reconocían militancia quienes (dirigentes y punteros) trillaban barrios en campaña y luego de ellas y no tenía el acompañamiento de figuras con historia que incluso habían formado parte del núcleo de la fallecida Luz. Era más bien vista como advenediza (incluso impugnada por el mismo Querejeta) rodeada de un grupo de jóvenes venido de afuera que “desconocían San Martín”

Hipótesis sobre un escenario futuro

Visto así, la jugada del Pechi en ir consolidando un armado con estas características y estos actores nos marca algunas puntas. Primero una caracterización del electorado local y al que aspira conquistar. Lo dijimos más arriba, esta localidad tiene una tendencia más hacia lo conservador que hacia lo reformista y el armado que perfila Quiroga apunta claramente a consolidarse en ese espacio, siendo que carece de absoluta presencia en el territorio del lado de su cuna radical. Lógico sería no obstante, intentar crecer hacia la centroizquierda siendo que la derecha le es propia. En eso va la decisión de Querejeta en lugar de Bruno (que tiene ya un capital acumulado) quien representaría una consolidación a derecha que en la figura de Querejeta podría arroparse sin demasiado esfuerzo en un discurso hacia lo socialdemócrata, que sabemos, consuela las angustias de la clase media progresista que reniega de sí y se disputa en su fuero íntimo entre lo liberal y lo conservador.

Entiende Quiroga que debe quedarse con parte del MPN para romperlo definitivamente y ganar su electorado, y que tampoco Bruno sería la mejor carta de presentación. Pero adolece esta estrategia de comprender tres elementos que no serán convidados de piedra en la cena del Pechi. Por muy fragmentado y en crisis que esté el MPN nunca podrá aceptar su militancia, extendida y arraigada entre el territorio y el Estado, ser colectora de proyecto alguno. En esa misma línea, una fracción del peronismo más conservador y en proceso de diferenciación creciente respecto del kirchnerismo hegemonizante, será sin duda parte de la oferta electoral y en ningún caso aceptará tampoco ser colectora de Quiroga. Si podrá serlo de quien, a su vez, puede ser colectora de cualquiera de los otros tres (sea MPN, Quiroga o PJ conservador), y es el vecinalismo del señor Bruno. Sólo le quedará a Quiroga de la mano de Querejete, entonces, la posibilidad de sumar al concejal Bruno, porque los tres responden a una lógica política similar propia de esta etapa de la política que es la construcción de representatividad política a partir de la construcción de una figura pública fuerte que sustituye la existencia del proyecto, las ideas, la estructura de alianzas. Se repite entonces, Pechi tiene en su lógica su fortaleza y su debilidad: disputa con un candidato moderado la representación de una derecha consolidada culturalmente que no se dejará morir.

Frente a este cónclave de cardenales en la Curía, se encuentra el Acuerdo Político. Su perspectiva debe de ser tranquilizadora en tanto se confirme y consolide el escenario antes descripto, ya que quedaría prácticamente sólo representando a la minoritaria franja de centroizquierda de la localidad. Si se confirma Querejeta disputándole su electorado al MPN y la crisis de sucesión kirchnerista profundiza el flujo centrípeto de Obeid y Bruno por diferenciarse del peronismo en fase k, sólo restaría que se consolide el sector de Fernández dentro del PJ para garantizar una llegada con chances de cara a 2015. Quizás la única luz de alarma del Acuerdo Político de aquí en más sería buscar limar las asperezas que se han explicitado en este último tiempo con algunos sectores del escindido Libres del Sur. Seguramente, aunque se desconozca la magnitud de ese desmembramiento, será más difícil para el Acuerdo sostener su desgaste de gestión si a la disputa ideológica que le ofrece una derecha dura pero fragmentada, le suma torpemente un sector por izquierda que no encuentra dificultad a la hora de señalarle flancos débiles a este gobierno, y encuentra oxígeno mediático para hacerlo con margen para capitalizar los lógicos descontentos que conlleva el gobernar. 


Emilio R.

lunes, 8 de abril de 2013

¿Semanita de tregua?


La semana que se va fue productiva en innumerables aspectos. El Gobierno pareció despertar y acudió a la toma a relevar el estado de las familias que la ocupan. No descubrió nada nuevo puesto que no iba con expectativas de encontrar nada, si obtuvo algunas ganancias hoy coyunturales que se pueden consolidar en estructurales.

El apriete táctico

El Gobierno fue más rápido de reflejos que en la mayoría de sus intervenciones anteriores. Velozmente estructuró un discurso que explicara los sucesos, asignó responsabilidades y delineó una argumentación política lógica para sostener su postura frente a las tomas y la asignación de tierra y viviendas. Si bien no logró llevar hacia ese molino las aguas de la oposición política, a fin de la semana que se va vertebró una red de la que fue imposible que los actores de la oposición se desenreden. Una reunión extensa en el despacho del Intendente, pases de factura que se filtraron a la prensa y la inevitable expresión del pleno de los concejales acerca de que no comparten la metodología de la toma de tierras pero reconocen que ello es fruto de la falta de una política de Estado en tema de viviendas que trascienda a los gobiernos.

A pesar de este escenario corto donde el Gobierno parece bien posicionado, el Ejecutivo padece un mal endémico, estructural, que es su letanía a la hora de tomar las decisiones. Parece no comprender que no tiene frente suyo a una oposición estructurada detrás de un proyecto político compacto y uniforme (más bien abundan los microemprendimientos que pisan sobre los mismos universos electorales, pero este será objeto del análisis de la próxima semana). De este modo, parece avanzar esperando el acompañamiento conceptual de la oposición política, pese a que este escriba entiende que se recorta claro sobre el mapa político un quiebre donde los actores que adversan al actual gobierno están dispuestos a restarle cuanta legitimidad puedan y empujarlo, si es necesario, a abismos recurrentes que debiliten aún más la imagen del gobierno de cara a la ciudadanía, tal lo expuesto en la anterior columna “La conspiración”.

No obstante esta apreciación que hace al cuadro de largo plazo, la táctica semanal, vuelve a reconocerse, fue fructífera para el Gobierno que habiéndolo intentado la semana anterior a través de sus concejales, sólo consiguió el acompañamiento del pleno del cuerpo deliberativo cuando ofreció una reunión exclusiva con el jefe comunal, pero de la que salió fortalecido no como Gobierno sino como discurso de cara a la sociedad. Es de importancia esbozar esta diferenciación ya que una cosa es el discurso que debe sostener el Gobierno hacia afuera en la necesidad de fortalecer su postura contraria a las tomas en línea con la percepción general y otra muy distinta es la realidad del Gobierno en sí de cara a este desafío brutal que debe afrontar y al que no le hacen mella declaraciones, posturas, gestos, definiciones.

El Coronel no tiene quien le escriba

También fue veloz en tomar los indicios como parte de su discurso. El pleno de los vecinos de la toma frente a la primera avanzada política del Ejecutivo reconocieron el accionar cómplice del Teniente Coronel Rodríguez Espada en la reubicación de la toma y en el impulso a su crecimiento desmesurado, lo vociferaron por la mayoría de las radios locales y hasta lo dijeron en vivo frente a las cámaras del canal de televisión local. Pareciera ajustársele definitivamente la soga al cuelo a este Coronel que desvió su rumbo y politizó sin sentido su paso por la comarca. Hasta su contertulio, el concejal Bruno, tuvo que salir a defenderlo del escarnio público al que se condenó sólo, reconociendo el hecho de que lo conoce, comparte reuniones con sus camaradas de armas pero de ninguna manera tuvo él ni aquel vínculo con el origen de la toma.

El Coronel parece haber tomado nota del irremediable final que le espera. El ostracismo es en los militares el final de sus carreras, la nada misma, pierden su condición de “clase militar”. Buscó claramente limpiar su legajo público y ensayó una jugada blanqueando una reunión con el Intendente municipal al término del acto por la conmemoración de los caídos en Malvinas. No trascendió del encuentro en qué consistió el planteo del Militar pero no es de extrañar que haya pedido al jefe comunal que cesen las referencias en su contra en cuanto al rol del Regimiento y su figura en el lamentable desenlace de las tomas, que es hoy el establecimiento de un barrio.

“No me desenvaines sin razón, ni me envaines sin honor”

Pese al gesto tibiamente conciliador y componedor del Jefe del Regimiento y que en sus intervenciones ante la prensa (siempre en estricto off) haya jurado y asegurado que nada tiene que ver con la emergencia y desarrollo de las tomas, más que claros han quedado los vínculos del Teniente Coronel con el veterano movilizado en el Continente Alberto Bruno, y las razones políticas y de estirpe herida de militar de caballería que conjuraron a la primera espada del Galo de Lavalle en su intento de no entregar sin sangre porciones del capital simbólico que ostentan en pleno corazón sanmartinense.

El Teniente Coronel Rodríguez Espada fue agregado militar en la Embajada Argentina en Chile. Y según parece a la luz de los hechos y sus trascendidos, este Oficial de Caballería, de formas educadas y tradiciones conservadoras, habría aprendido de sus años de agregaduría uno de los lemas que llevan sólo los oficiales de la Marina chilena inscriptos en los lados de su espada, símbolo del mando y de su pertenencia a la oficialidad, que es en sí mismo un distingo de clase en la sociedad vecina y lo es también para este oficial de alcurnia. “No me desenvaines sin razón, ni me envaines sin honor” se remonta como lema a las espadas coloniales que el Reino de España blandía con desigual vehemencia ante indígenas y criollos, infantes almas descarriadas e hijos impuros de la civilización. Pero lo cierto es que su juramento se hizo carne en el espíritu de este Teniente de Caballería que encontraría las razones para desenvainar en la tierra que el kirchnerismo le quitaría por igual a su Regimiento y al mercado inmobiliario, y buscaría el honor en el daño a su adversario ideológico de época.

Contraataque y off side

El concejal Bruno retornó de sus minivacaciones en “La Feliz” herido por la ausencia mediática en días en los que se logró colocarlo en el centro de la escena como responsable en las sombras de las tomas en tierras de su amigo el Coronel de apellido compuesto. Ágil, decidido, confiado como es, decidió velozmente recuperar el camino perdido y se mostró en cuanto espacio mediático le fue ofrecido. Le endilgan sus adversarios que es pagador de esos espacios (y por ende se lo endilgan implícitamente a los medios de comunicación locales, aunque no lo digan). Lo cierto es que es un personaje político de color (más allá de su naranja penetrante), interesante de entrevistar, que mueve la taquilla. Ya fue dicho en la columna “Las Políticas” que el mapa de medios local es tributario de los escenarios comunicacionales simples, como en sí lo es la comunicación de masas en tiempos posmodernos, y es por ello quizás que, independientemente de si paga o no por los espacios en medios, es una figura llamada a alimentar la gran cantidad de microemprendimientos comunicacionales de la localidad.

En su pulular por los diales y los centimetrajes virtuales aseguró no tener ninguna relación con la organización de las tomas, pero aseguran algunos ediles que participaron de la reunión entre el Intendente y el Deliberante en pleno, que ante el mismo Fernández reconoció que “no puede controlar todo lo que hacen sus punteros”. Pero con la violencia verborrágica que lo caracteriza fue más allá, denunció la falta de política habitacional del Ejecutivo municipal, y derrapó y quedó claramente en off side al sugerir que la continuidad de este escenario conflictivo podrían devenir en que “se acorten los plazos para que esta gestión se vaya” aún antes de 2015.

Cuando en la columna anterior (“La conspiración")se expuso la organicidad detrás del proceso de tomas, los vínculos entre los actores, los motivos inmediatos y de largo plazo que motorizaban su avanzada, y la relación que todo esto tenía con la frustración de un negocio millonario para el financista del MPN local Daniel Vita y la decisión de reconfirmar en la Presidencia del Deliberante al concejal Obeid como primer relevo institucional del Ejecutivo, se escuchó ridiculizar la hipótesis. A fin de esta semana se confirma no sólo en la voz del más audaz de sus promotores sino aún en la defensa que hizo el concejal Saloniti de su propuesta para relocalizar la toma en tierras del Lote 27, justo cuando se confirma que tarde e inconvenientemente el Regimiento solicita a la Justicia Federal el inmediato desalojo de las tierras usurpadas. La arriesgada e ilegal sugerencia del concejal emepenista, el apuro repentino del Regimiento por desalojar lo que hoy parece imposible y la hipótesis de que el gobierno podría no terminar, al simple entender de este escriba vienen a confirmar un movimiento desestabilizador que se articula debajo de los sucesos recientes.

Las aguas bajan turbias

Lo que en un comienzo fue una semanita de tregua terminó siendo movidita y promete más. El domingo que se va comenzó con tomas publicitadas por radio en el B° Villa Paur que no tuvieron mayor repercusión, o porque no fueron tales o porque se frustraron antes de consolidarse.

Lo cierto es que el panorama que se abre en San Martín más que difícil es turbio. La estirpe de los actores en cuestión superan las máximas creatividades literarias e intelectuales a que pueden llegar las sienes más afiebradas de la región. Parece que la llegada al poder de un sector que aspira a la representación de una centroizquierda con eje en el kirchnerismo impulsa a sus adversarios a patear el tablero del sistema político interno y no respetar ni el más mínimo marco de desempeño lógico y orgánico de la competencia electoral. Es cierto que el peronismo reconoce la cohabitación de los escenarios políticos recién a partir de su derrota a manos del alfonsinismo en las legislativas del 85 que dieron impulso definitivo a la consolidación interna de la “renovación” en dicho partido. No viene a cuento de nuestra comarca explicar las razones del posterior fracaso y el triunfo definitivo del sector ortodoxo en manos del riojano más famoso, pero sí es importante dejar reflejado el sintomático despertar de una conflictividad política que está dispuesta a ir más allá de los marcos mínimos de la institucionalidad si por concretar ambiciones de poder se trata. Esta sola definición, que de seguro es producto de una meditada decisión de varios actores, debe ser una luz de alarma y atención en el tablero de control de la gestión de gobierno. De su capacidad para poder hacer carne en la sociedad la gravedad institucional que fogonea la oposición política depende en gran medida la continuidad más o menos saludable y con posibilidad de trascendencia que le queda a este gobierno.

Como se dijo, la letanía es parte de su marca y a ello no le reconoce virtud este escriba. No obstante, sólo el gobierno sabe si alberga en su espíritu algo así como “la ira de los calmos”. 


Emilio R.

lunes, 1 de abril de 2013

La conspiración


La gacetilla de Prensa Municipal fue escueta, mesurada, casi insulsa. El anuncio era que el Intendente municipal viajaba a firmar con la Presidenta de la Nación importantes anuncios sobre viviendas para la localidad. Según rezaba el comunicado el hecho era resultado de un trabajo de tiempo que se adjudicaba el mismo gobierno municipal.

Pro.Cre.Ar. y Abortar como dos concepciones de la política

El jueves 21 de este mes, el Intendente asistió al acto en el Salón de las Mujeres del Bicentenario en Casa Rosada. Allí se anunció que como parte del Programa Crédito Argentino del Bicentenario, en su modalidad “sin terreno”, San Martín de los Andes contaría con un proyecto de viviendas bajo operatoria del Banco Hipotecario que implicaría la construcción de 257 casas para familias de sectores medios asalariados de la localidad.

Como pocas veces ocurre, la decisión y el anuncio mismo escaparon al conocimiento del pleno del arco político local. Hasta funcionarios del propio gabinete reconocen que desconocían la operatoria que se preparaba. Las hipótesis plantean que el objetivo era que no se revelara un proyecto que podría no concretarse, ya que eso es entendido como una actitud demagógica, que dicen, no comparte el Intendente Fernández. Pero a la luz de los hechos acontecidos apenas 12 horas después del anuncio, puede ser que la reserva obedeciera a los temores de que los logros para 257 familias se conviertan en un festival de toma de tierras en propiedades del Ejercito Argentino.

A las 7 de la mañana del día siguiente a los anuncios, tierras del Ejército cerca de la unión de la Ruta Alternativa Norte con la Ruta Provincial 48 fue ocupada por un pequeño grupo de vecinos.

Pasaron los días y el gobierno fue del estupor de la primera hora a la confirmación en boca del mismo jefe comunal de que detrás del movimiento de ocupación fugaz de las tierras del Ejercito hubo más de una mano que buscaría abortar la política de vivienda que se está dando la localidad a partir de la creación del Instituto de Vivienda y el vínculo que ostenta el actual gobierno con la organización social que se ha apropiado para sí la representación de que el acceso a la tierra urbanizable es mucho más que un “don” político partidario que históricamente mezclo listados, favores y hasta tomas entreveradas con grandes negociados de tierra, tal como denunciáramos desde esta página en la columna anterior “Política, negocios… ¿y corrupción?”.

La historia de Pro.Cre.Ar y el Caballero de la Espada

Según rezan en palacio, la historia de lo que derivó en viviendas del Pro.Cre.Ar. es un viejo proyecto que trae entre manos la actual conducción política del Estado municipal, aún desde tiempos de su anterior experiencia. De más está decir que un Regimiento de Caballería es una rémora que no sólo puede, románticamente para algunos, recordar a los tiempos Napoleónicos del Galo de Lavalle, sino que también, dramáticamente para otros, nos puede retrotraer al Remington y la “chusma”, la civilización y la barbarie en un espejo irresoluto, aunque las letras de molde se engalanen de presuntuosa interculturalidad. Es por ello que sirva o no este intento de fecundar otros destinos sobre el mangrullo del 4 de Caballería, la localidad deberá darse debate con Nación acerca de la función de tal contradicción en el corazón mismo del ejido municipal.

Comentan cerca del Intendente que fue el gobierno local quien puso en la mira de Nación el destino de estas tierras en las coordenadas del programa de viviendas a través de cédulas hipotecarias más ambicioso que conoce nuestro país desde el primer peronismo. Pero también que el proyecto obedecía a una proyección de la expansión urbanizable autónoma e independiente de la mano del naciente Instituto de Vivienda que propone la densificación por sobre la extensión y la interrelación de sectores sociales por sobre la consolidación de guetos o la zonificación según estratos sociales diferenciales.

Fruto de un acuerdo entre Fernández y el Secretario de Presidencia Oscar Parrilli, hace dos meses habrían recibido la visita de los funcionarios nacionales encargados de abordar la desafectación de la tierra en beneficio del proyecto de viviendas. Miembros del Ejecutivo habrían consignado que el área acordada con el Secretario Parrilli eran tierras contiguas a la urbanización exclusiva “Vega Chica” lindera al coqueto barrio Alihuen Bajo. El mandato habría continuado hasta consumarse en proyecto pero a poco de andar habrían surgido, siempre según fuentes del Ejecutivo, oposiciones desde dentro mismo del Edificio Libertador, quienes aseguraban que la planificación de la defensa mandaba resguardar dichas propiedades a cambio de ceder sin inconvenientes otras tierras sobre la Ruta 48.

El tiempo apremiaba puesto que el proyecto debía quedar cerrado para que fuera lanzado a licitación pública en el acto presidencial al que asistiera luego el Intendente, pero Fernández entendía que acceder a las exigencias del Regimiento equivalía a destinar como tierras para viviendas aquellas porciones propiedad del Ejército que de hecho ya habían sido socializadas por la gran pasión argentina. Las dos canchas de fútbol hoy tomadas son propiedad que el Ejercito había resignado en manos del pueblo. La paradoja indica que habría sido un funcionario de Defensa de apellido Dorrego quien habría vengado Navarro y propuesto la entrega de parte del Regimiento que lleva el nombre del victimario del primer gobernador federal de la Provincia de Buenos Aires allá por 1829. Pero no.

Fernández no aceptó y terció en el tironeo la decisión presidencial. San Martín de los Andes contaría con 257 viviendas a expensas de la voluntad inexplicable del Regimiento 4 de Caballería de Montaña.

La Espada de un Caballero que vengó la derrota de su amigo

El Teniente Coronel Rodríguez Espada vuelve a conducir los destinos del 4 de Caballería. Decimos vuelve puesto que regenteó sus cuarteles antes de la llegada del cortes y correcto Héctor Perrotta. Decimos regenteó puesto que su pasado en la unidad no sólo esta marcado por el acero de las amistades de un camarada de armas muy especial sino que también por una conducción de los bienes públicos del Regimiento que se confundían muchas veces con el usufructo y hasta la malversación de los mismos. Sobre el actual Jefe de la unidad pesan un sinnúmero de denuncias de pasillo, que comparten sus adversarios de hoy y sus amigos de ayer. Alquiler de instalaciones del Ejército para empresarios locales, alquiler de viviendas en el Barrio de Oficiales, confiscación de sueldos a los soldados voluntarios, venta del combustible de los vehículos de la Fuerza y hasta la desaparición de los fardos de pasto destinados al Comité Lacar de Emergencia Rural en tiempos de erupción del Volcán Puyehue Cordón Caulle.

El Teniente de apellido compuesto y estirpe de caballero medieval que respira alcurnia herida, supo granjearse la amistad de un camarada y político local que a raíz de los hechos que nos ocupan está en boca de todos, en el teléfono de algunos y en las venas del Intendente. Alberto Bruno es sindicado, por quienes compartieron cuartel con el fallido Teniente, como su gran amigo en la localidad, contertulio en la jarana pueblerina, socio en emprendimientos menores al margen del brazo sofisticado de la AFIP y reciente estratega de una mesa de arena que días después del 24 de marzo incluía las posiciones territoriales de la discordia y la Torre del Reloj, cede del poder político local.

El sucesor de Perrota al frente del 4 de Montaña será recordado por sus pares, cuando se preste a un retiro mullido y acicalado en el cortesano Edificio Libertador, como aquel que perdió tierras emblemáticas de su Regimiento sin urdir una venganza. O no.

La información, la Vendetta y la huida

Como dijéramos, la Fuerza estaba dispuesta a entregar las tierras ocupadas deportivamente y que hoy yacen bajo el justo deseo de suelo de cientos de familias sanmartinenses. La información con que contaba el Teniente Coronel Rodríguez Espada no era desgarradora pero le hería su orgullo de noble caballero. Compartió con su amigo Alberto Bruno la inminente decisión presidencial de que tierras del Ejército pasarían a ser ocupadas por vecinos necesitados de suelo donde vivir. Pero no sólo eso. El avance del gobierno local llegaba hasta las puertas mismas de los símbolos de la argentina decimonónica que se resiste como neneo ante los nuevos aires patagónicos. Además de 30 hectáreas para viviendas, el gobierno kirchnerista podría avanzar sobre la mítica cancha de polo.

Esta revelación irritó al concejal que además de opositor es un cruzado contra el izquierdismo kirchnerista. Así fue que Bruno, quien en el año 2010, al día siguiente de la derrota del hoy Secretario Carnaghi por la Intendencia frente a la interina Frugoni, saliera con pasacalles a pedir su renuncia al Partido Justicialista, se prestó a urdir la jugada del día siguiente. Ambos, mecánico y caballero, tenían mala información. Durante casi diez días planificaron con la logística de dos punteras mujeres de chacra 4 y la islita de apellido Bustos el desembarco post anuncio presidencial. El objetivo era contundente, implacable, lapidario, el resultado del arduo trabajo de gestión en política habitacional llevaría al Intendente a un conflicto con el Regimiento, con los vecinos que exigirían para ellos la tierra tomada, con los anotados al programa nacional y con el mismo Gobierno nacional que podría ver en la movida una mano de sectores del mismo ejecutivo municipal con el fin de entregar las tierras fuera de Pro.Cre.Ar., como era el objetivo originario. Es decir, un fracaso del que sería imposible salvarse para el actual gobierno.

La jugada contó con el apoyo del Regimiento que llegó tarde al aviso, no denunció al fuero Federal, no dispuso el cuidado de la tierra y sólo se limitó a reubicar la toma al otro lado de la ruta, visitándola seguido con el fin de llevar tranquilidad a los vecinos tomadores de que no serían corridos por el Ejército, quien “los apoyaría” en la medida. Insólito. En todo momento Rodríguez Espada y el concejal Bruno creyeron haber asestado un insuperable golpe al gobierno acuerdista. Como se dijo, la información era errónea, las tierras tomadas no eran las destinadas a Pro.Cre.Ar. No obstante el éxito del fracaso, el concejal no se quedó cerca del nacimiento de su criatura, no podía darse que los unos y los otros desearan visitar su morada en procura de las respuestas del caso, y huyó.

El proceso de acumulación originario

No es teoría marxista pero de un principio básico del capitalismo vernáculo trata este pasaje. Los orígenes del capitalismo mercantilista están asociados al vínculo preferencial entre el poder político y el comercial para que cada quien concretara sus objetivos. Ese reaseguro de inversión recíproco caracteriza malamente al capitalismo del subdesarrollo, que adversa el riesgo y busca que sea el Estado quien garantice su abultada tasa de ganancia.

Como se expusiera en la columna anterior “Política, negocios… ¿y corrupción?”, el origen del conflicto con la oposición política y el enfrentamiento consecuente que derivó en el voto presidencial para el concejal Obeid, se remonta a la negativa del gobierno local a entregarle al desarrollador inmobiliario y financista político del MPN local, Daniel Vita, un crédito fiscal por $1.750.000. La suma de negativas a las ambiciones desmedidas del tándem Vita-Viena hizo montar en cólera al propio Fernando Viena quien recriminó en público la incapacidad del concejal Saloniti para responder por los intereses del grupo que financió la campaña que lo tiene al frente del MPN local.

De allí, de ese encono mutuo, surgieron los cónclaves que delinearon la estrategia de desgaste hacia el gobierno local que requería el posicionamiento del concejal Obeid como Presidente del Deliberante y sucesor natural de un “renunciado o enjuiciado” Juan Carlos Fernández. Por las tardes en distintos bares de la avenida y por las noches en distintas casas, pero las reuniones son recurrentes. El objetivo, que se venteó inconvenientemente en reuniones de la seccional Lacar del MPN, es hostigar sin tregua al gobierno municipal buscando su error o provocándolo de modo de justificar un avance institucional para el que tienen amplios números.

Como parte de esa avanzada se vio estos días la exhibición de unas fotos sobre una camioneta municipal que habría transportado los televisores LCD que extrañamente faltaran de un depósito del Ejército, para más. Llamativamente, el único medio que dispuso de dichas imágenes pertenece a la ex titular de prensa del anterior gobierno municipal. La reconocida periodista local Vázquez Moure pareció caer presa del armado de una pequeña campaña mediática. Dispuso de un juego de imágenes únicas y de un relato que no replicó ningún otro medio, acerca de que la finalidad de lo robado era la campaña electoral del kirchnerismo. Prensa municipal, con los reflejos rápidos que nunca había exhibido, entregó a los medios locales la documentación que aclara el hecho, pero no fueron corregidos los párrafos en la nota del portal noticioso. En torno al ejecutivo sostienen que el robo, las fotos y la toma tienen todas las mismas facturas.

Un conspirado se desbocó y  galopa al precipicio

El gobierno municipal salió rápido a sentar postura sobre la relación toma-derecho al suelo y la vivienda. Fue claro y contundente “con las tomas no se negocia, quien toma pierde su posibilidad de acceder al suelo y a la vivienda”. Su discurso fue bien recibido puertas afuera del mundo político en los sectores medios y en aquellos que no cejan en el camino institucional de acceso a la vivienda, pero mal recibido puertas adentro de la toma. Esto tiene su costo para el gobierno, la toma se parece a un barrio y a diez días de su inauguración no cuenta con ninguna visita del Estado.

Como complemento a esto, los concejales del Acuerdo impulsaron en el Concejo una declaración en la línea del gobierno pero no encontraron respaldo ni al menos eco en los concejales opositores que se llamaron mayoritariamente a silencio. La nota la dio el concejal Saloniti. El notero, de radio FM “fun”. Allí el edil piso el palito y se mostró desbocado. Sugirió, contra todo pronóstico, razonamiento sensato, Ordenanza municipal y Ley nacional, que los vecinos que estaban tomando podrían ser reubicados en tierras del Lote 27 que albergará algún día al Barrio Intercultural. La sugerencia no es inocente, aunque podrá aducir que responde a la línea partidaria que inauguraran en tiempo de la fallecida Luz Sapag, cuando a la toma de Chacra 4 respondieron con la compra de Chacra 28. La diferencia es más que sutil, en la anterior jugada cerraban un cuantioso negocio con Daniel Vita, hoy darían por tierra con un ambicioso proyecto de la Asociación Vecinos Sin Techo, que pergeño la idea y consumó su destino. El paso en falso parece más a un paso adelante. En la organización social en cuestión sostienen que es ese un acto de profunda irresponsabilidad política y hasta una falta de dimensiones legales y que forma parte de un entramado destituyente que se llevaría puesto al gobierno en caso de que la actual posición de la toma avance en dirección al Lote 27, violando su Ley constitutiva.

Un saldo

El escenario parece detenido a la espera del fin de la extensa Semana Santa. Los actores están alerta. El Gobierno espera. Los conspirados jugaron con las necesidades de muchos vecinos una carta política fuerte y riesgosa. Sobre el final algunas preguntas. ¿Qué destino tiene el Regimiento de San Martín? ¿Cuál es el precio de la democracia para los sectores que no toleran límites a sus ambiciones? ¿Para dónde saldrá el gobierno luego de semejante crisis política?

Emilio R. 

miércoles, 27 de marzo de 2013

Política, negocios… ¿y corrupción?


La semana fue pródiga en revelaciones y hallazgos, que llamativamente no fueron reflejados en los distintos medios periodísticos de la comuna, lo que pone el ojo crítico sobre su rol y la dependencia de los mismos más allá de las particularidades que hay en ellos sobre su línea editorial.

Un loteo en la campaña

Es una vox populi que circula en la comuna y nunca ha desmentido personero alguno del partido provincial a nivel local, que el conjunto de loteos residenciales denominados Los Coirones y Santo Domingo, tienen su origen en la voluntad de la ex Intendenta local Luz María Sapag de desafiar el poder de su hermano Jorge Augusto en las internas partidarias previas a la elección de 2011, para lo que precisaba una incesante fuente de financiamiento de mano de su “grupo chico” de poder y negocios. El final de la emblemática dirigente local es por todos conocido, pero para entonces los emprendimientos inmobiliarios de Daniel Vita ya habían consumado sus beneficios urbanísticos e impositivos.

Entre los beneficios los más destacados eran obtener categorización como "loteo social" con sus respectivos índices urbanísticos. Su consumación se produjo entre gallos y medianoche con una Resolución ad referéndum (Nº 54/2010) en momento que se encontraba de reseso el Concejo Deliberante de parte de la extinta Intendente Luz Sapag, aún sin contar con la factibilidad ambiental obligatoria del proyecto. Todo un prodigio de legalidad ilegítima. Allí los terrenos del tándem Vita-Viena, que no tenían finalidad de viviendas sociales, obtuvieron la posibilidad de fragmentar la tierra en lotes de hasta 200m., muy por debajo de los índices urbanísticos generales, lo que les permitía multiplicar por mucho el valor del m2, generando importantes beneficios económicos para los empresarios inmobiliarios. Este esquema de desarrollo inmobiliario fue ofertado a otros brokers locales con la misma finalidad política a posteriori, pero a contrapelo de lo que indicaría el sentido común popular, estos empresarios habrían rechazado el convite, lo que les habría ocasionado la burocratización incesante para sus proyectos de desarrollo inmobiliario en el ejido. En cualquier caso, el mismo Vita supo definir dónde residía la clave que destrababa todos los candados con cinismo magistral: “siempre soy oficialismo dentro del MPN”.

Claro es que los mencionados beneficios violentaban la ley, que es sabido, no es pareja para todos por estos lares. De la mano de ese artilugio legal, los desarrolladores lotearon y consiguieron acuerdos con el Poder Ejecutivo local de entonces para que el Municipio sea agente de cobro de lotes vendidos a empleados municipales. Pero la buena voluntad tenía doble filo y cuando quisieron empuñar sus títulos de propiedad se encontraron con un circo legal que los ataba a un incesante flujo emisor de dinero en beneficio del abogado emepenista preferido del establishment político local. Violentando la esencia que el legislador quiso imprimir al concepto de que los desarrollos de bienes raíces deben costear la provisión de los servicios a sus clientes inmobiliarios, los boletos de compra-venta incluían la sorprendente cláusula por la cual los compradores debían integrar una mutual fantasma que se encargaría al momento de la escrituración de realizar la obra de servicios, que a su vez tendría un costo extra para los ya maltrechos compradores de lo que prometía ser un “loteo social”.

El documento

Finalmente circuló esta semana el documento que da cuenta sobre lo que mencionaban los murmullos palaciegos aquellos que se filtraban sin confirmación taxativa. El runrún pululó a fines del año pasado en torno a la última sesión legislativa, cuando fracasaron varios proyectos que habrían sido acordados por los concejales del oficialismo y los del bloque MPN. Repentinamente los expedientes quedaron sin tratamiento y hasta se pudo ver al Secretario Vellido con cara larga haciendo barra en el Deliberante esperando la sanción de la tasa del ENSATUR. En los días posteriores hubo mucho hermetismo: ambos, oficialismo y MPN, mascaban la bronca de un fracaso. Con los días circularon los reproches en sordina hasta que fueron relajándose y dejaron ver que había en la actitud del partido provincial un intento por negociar acuerdos legislativos a cambio de beneficios económicos para los desarrolladores de Los Coirones y Santo Domingo.

Entonces no se conoció el contenido formal de los trascendidos. Pero esta semana circuló el documento. La letra del texto es elocuente y habla tanto de las ambiciones y aspiraciones del mencionado grupo chico de poder del MPN local, como de su desparpajo a la hora de buscar la institucionalización de sus beneficios a costa del fisco. La nota la eleva el mismo Daniel Vita al Presidente del Concejo Deliberante, Julio Obeid, solicitándole la aprobación de un crédito fiscal por la friolera de $1.750.000. La nota, que hace el mencionado como apoderado de su socio y su cuñada, enumera una serie de “contraprestaciones” que gentilmente asumirían los titulares del desarrollo. Las mismas son aquellas a las que están obligados por Ordenanza municipal. Paradoja: en buen romance, el sector que históricamente financió el proyecto político del MPN en la localidad, ante la inminencia del choque ideológico con un gobierno que se mostraba obstinado en no ceder un tranco a sus ambiciones, urdió veloz un acuerdo legislativo que buscaba cambiar políticas de Estado por beneficios económicos sectoriales. Y fracasó.

La nota del Presidente

La reedición de la excepción se consumó para los desarrolladores tan sólo dos meses antes de la elección a Intendente en 2011. Los números venían difíciles para la delfín oficial, y aún en medio de la feroz interna del MPN, el Deliberante de entonces votó a toda velocidad y sin chistar un impulso final de recursos para la campaña de Crexell-Saloniti. El 8 de abril de 2011 se publicó en el Boletín Oficial la Ordenanza 8986 que con brevedad escalofriante habilitaba el cableado aéreo y publíquese y archívese. De nada sirvieron, entonces, los pataleos de las concejalas opositoras Otharán y Ambrogi.

La estrategia de la pata financiera del MPN local, inteligente y conocedora de los recovecos del Estado, trabajo con persistente sigilo, intuyendo que el nuevo gobierno no sería tan gentil ante su voracidad. A mediados del año pasado el gobierno local encaró la obra de interconexión eléctrica en chacra 28 (la máscara social del negocio inmobiliario electoral emepenista) y sobre ella intentó montar su deseo (y su línea eléctrica) de saltarse la ley que debiera ser pareja y no excepcional, aquella que obliga cableados soterrados. La discusión y disputa de intereses no se hizo esperar y el gobierno local se opuso a que Vita y Viena se salvaran del costo de soterrar las líneas.

Contemporánea a la obra de conexión a los vecinos de chacra 28, Vita y Viena consiguen que el EPEN avance con el proyecto de conexión eléctrica aéreo sobre el Barrio Artigas. Paradojas de la historia, los vecinos del Artigas se revelaron en conmemoración de la muerte de San Martín y el 17 de agosto pasado, estando el Intendente municipal en comisión fuera de la localidad y con Obeid a cargo de la Intendencia, los eternos olvidados de la chacra 30 dijeron basta a las ambiciones de los dueños de la tierra. Esa mañana, los concejales del Acuerdo Político fueron informados de que había un conflicto en el Barrio Artigas ya que los vecinos se oponían al avance de la obra aérea de electrificación de Los Coirones por sobre sus viviendas. Literalmente, los concejales Ambrogi, Manson y Otharán apretaron a Obeid para que impidiera la continuidad de la obra. Confiesan en estricto off de record hasta los mismos concejales que apoyaron a Obeid, que este no se detiene en la tarea de ningún expediente, que le huye a las lecturas y hasta las reuniones de comisión. Así las cosas, sin interiorizarse y creyendo ser parte de una cruzada de inmediato rédito político, envío una epístola al titular del EPEN local solicitando la detención de la obra. Dicho y hecho.

La sentencia y el Presidente que sigue escribiendo

Luego de este acto fueron duro con el documento mencionado solicitando la estrambótica suma de $1.750.000. Al rebotar con el Acuerdo Político, convocaron a otro integrante del elenco estable del poder local, el actual titular del Colegio de Abogados de la zona sur de la Provincia, el Dr. “Charly” Sánchez Galarce. La estrategia no puede decirse que no fue inteligente: presentaron un recurso de amparo desde un supuesto vecino del loteo Santo Domingo que pedía la interconexión eléctrica aérea, apelando a la sensibilidad de un juez civil que antepondría los hipotéticos intereses del vecino ante el Estado institucionalista sin sensibilidad social, mencionando la violación de la Convención de Derechos del Niño.

Pero no. El fallo del Juez fue lapidario. Primero reconoce que el supuesto damnificado no apeló por su derecho sino por los derechos de los loteadores, es decir, no buscó la conexión de “su” lote en “su” barrio sino de los dos loteos de Vita y Viena (Coirones y Domingo); luego determina que el supuesto damnificado no pudo demostrar ser titular del lote 10 de la manzana P ni que allí había vivienda alguna. Pero el fallo se extiende en juicios de valor: no sólo dice que no hay arbitrariedad de parte de la Municipalidad y que esta “pondera correctamente los derechos de los vecinos de los barrios lindantes”, sino que es “llamativamente irrazonable la postura exteriorizada por el desarrollador de los emprendimientos […] que parece olvidar que es el loteador el obligado a proveer la infraestructura de servicios de la urbanización, tal como establece la Ordenanza Nº 44/1974”.

Pero el Presidente, intrépido, audaz y muy amigo de los amigos de la Justicia, parece haber tenido conocimiento previo de que el fallo era rotundamente contrario a los intereses de los financistas de la política local y que asentar ese precedente podría retrasar los flujos necesarios para encarar los procesos electorales del año en curso. Así, más rápido que ligero, volvió sobre sus pasos y adujo, dos días antes de publicado el fallo del Juez, que era necesario la provisión de energía a las “familias del loteo, vital para subsistir día a día”. Increíblemente Obeid pudo dar cuenta de lo que no pudo la Justicia ni la Municipalidad, certificar que allí vivían los hipotéticos vecinos, y envío una nueva misiva al titular del EPEN local para que deje sin efecto la nota anterior del 17 de agosto y continúe con la interconexión aérea. ¿Audaz o interesado?

¿La corrupción?

Mucho se dijo en los últimos meses cuando la relación entre el Ejecutivo y el conjunto de la oposición política se rompió. Mencionamos en estas columnas, es un año de internas, todos tienen una, pero todos ansían ganar la del Partido Justicialista. En el sistema de apuestas se anotaron todos y cada quien ordena el juego para favorecer su estrategia. Los exultantes de la oposición dicen que la apuesta que más cotiza es el triunfo del Acuerdo, al que no le ven chances. En el Acuerdo Político dicen que el que más paga es Daniel Vita. ¿Ironía o verdad?

En torno a la negativa de la oposición (menos el concejal González) a votar a Rodolfo Manson para la presidencia del cuerpo se tejieron un sinnúmero de especulaciones y los laderos del oficialismo echaron a correr la hipótesis de que acuerdos non santos habrían motivado el juego opositor. Se dijo que la tan mentada nota de Vita con el pedido de $1.750.000 fue el punto de quiebre y que el no acuerdo del gobierno a tal planteo derivó en el voto fallido de Saloniti. Pero también se dijo que tanto Bruno como Obeid ofrecieron su apoyo a Manson a cambio de la mencionada aprobación del pliego de Vita y algunos nombramientos a cargo del Ejecutivo o de Presidencia del Deliberante para “asesores”.

El Gobierno se mostró intransigente y perdió el sitial en disputa, pero consolidó un lugar común entre los conocedores de la minucia política de la comuna, militantes, curiosos o periodistas, igual da, de que hay actores políticos dispuestos a todo cuando de afectar o beneficiar a sectores político económicos muy poderosos en la localidad se trata. En estricto off, el Acuerdo Político siembra dudas sobre cuáles son los intereses que mueven a todos los concejales opositores (a excepción nuevamente del concejal González) a gestionar beneficios económicos por casi dos millones de pesos para un conocido financista de la política local, “siempre oficialista dentro del MPN”, como alardea.

Difícil es probar lo que aún no sucedió pero para muestra sobran dos botones. Apenas dos días de confirmado el concejal Obeid al frente del Deliberante local, un conocido dirigente de base (también llamados “punteros) del MPN que trabaja en la actualidad para el concejal Bruno pasó a figurar como contratado por el Concejo Deliberante para cuidar los vehículos de los concejales. El señor Lagos es sindicado sin más por las concejalas del Acuerdo como un patotero que en tiempo de la anterior gestión asistía a las sesiones para amedrentar el trabajo opositor. Vale reconocer que si bien el conocido señor Lagos era habitué del Deliberante anterior y no se llevaba bien con la oposición, no le consta a este escriba la actitud amedrentadora.

Pero sin duda el lunar más oscuro lleva la firma del concejal Julio Obeid. Ser sindicado como lobysta externo del tandem Vita-Viena, poseer lotes linderos a los de los abogados y haber contradicho sus palabras a sólo dos días de que se dicte el rechazo al amparo para el cableado aéreo, lo ubica una vez más en el ojo del huracán. Millones de pesos obtendrán los desarrolladores inmobiliarios Vita y Viena por los loteos de Los Coirones y Santo Domingo y millones querían obtener de la Municipalidad con un crédito fiscal, pero más millones aún son las preguntas y las sospechas que recaen hoy sobre el accionar del concejal Julio Obeid.

Emilio R.

domingo, 17 de marzo de 2013

Política e Ideología: un viaje desde la culta Europa decimonónica, con escala en Caracas y destino final en San Martín de los Andes


Los hombres luchan y pierden la batalla; aquello por lo que pelearon se consigue, a pesar de la derrota, y entonces resulta no ser lo que ellos tenían intención de lograr, de modo que otros hombres tienen que luchar para obtener lo mismo que aquellos deseaban, aunque ahora lo llamen de otro modo.
WILLIAM MORRIS

Como se sabe, la política es una tarea contradictoria que consiste en materializar, finalmente, conquistas siempre parciales que se explican como inescindibles aspectos de un corpus doctrinario que antecede la preparación de la arcilla consagrada. No obstante, sabemos que esto no es cierto, la contradicción reside justamente allí, donde la materia se riñe con el corpus, al que entonces rehace de modo de que la materia pueda ser por él contenida. El punto es que el corpus, nacido del plano de las ideas, no concibe, en principio, en su tábula rasa, la rugosidad de la superficie donde se desarrolla la política, la existencia del otro, adversario, enemigo. Los corpus que no nacieron de la política sino que pretendieron parir políticas no tardaron mucho en descubrir que la arcilla nace de la mismísima contradicción entre la cristalinidad pura del agua y la antiestética  fetidez del barro.

La crítica de la civilización pura

Los socialistas científicos, que habían encontrado sus ideas en las Academias eurocéntricas a finales del siglo XIX, migraron a las indómitas pampas americanas a civilizar bárbaros, a enseñarles las ideas de la libertad, a enseñarles el verdadero ejercicio de la libertad, que constituía el saber de Europa y la ignorancia de América. Esa suficiencia compartía, entonces, con los notables que abjuraban de las manifestaciones del pueblo. Es cierto, si, que la oligarquía era en eso mucho más honesta intelectualmente que aquella izquierda iluminada: mientras la declaración sobre la fundación del Partido Socialista en 1896 critica a la naciente Unión Cívica Radical porque pretendía la representación nacional cuando ellos sólo la de la clase trabajadora, Eduardo Wilde, que fuera Ministro de Julio A. Roca, sostenía sobre la participación popular que “el sufragio universal es el triunfo de la ignorancia universal”. Así es que los socialistas dedicaron sus días de militancia ilustrada a denostar las opciones populacheras de la política criolla, para terminar siempre optando entre las formas civilizadas que compartían con la oligarquía agroganadera de entonces antes de asumir como propias las luchas populares que encarnaba los criollos acaudillados por Alem e Yrigoyen, herederos de Rosas el tirano.

Al margen quedaron, entonces, de las experiencias jubilosas que declaraba vivir el populacho. Fueron furibundos negadores de las políticas radicales de la época y de sus prácticas. No tardaron mucho en enrolarse en el golpe de Uriburu y días después integrar el “contubernio” que los mostró aliados de la vieja oligarquía y el radicalismo conservador de los antipersonalistas, para consumar en conjunto la nefasta “década infame” en la que nuevamente los ilustrados de siempre gobernaron blandiendo la espada de Lugones, sobre un movimiento obrero en crecimiento ante el tibio avance de la industrialización.

Como se sabe ese crecimiento industrial fue motor de las demandas que impulsaron al jóven y audaz Secretario de Trabajo y Previsión a delinear las primeras legislaciones obreras. Hasta octubre del 45 fueron algunas conquistas y mucha construcción política. Ante el crecimiento de la figura de Perón, los mismos de siempre no dudaron, llamaron a combatir el “naziperonismo” y se lanzaron en los brazos de la Unión Democrática del embajador Braden, que demostraba elocuentes credenciales democráticas, a pesar del golpe de Uriburu y los trece posteriores años de “fraude patriótico”. El esquema se repetía, los ilustrados mostraban las razones de su razón ante la sinrazón popular que no podía ver la mentira y el engaño que había en las promesas de ese General fascista. Qué va.

Latinoamérica: teoría y práctica

Al velatorio de Chavez fueron todos los latinoamericanistas furiosos, los que profesan en cuanto set televisivo se les ofrezca que el destino de su militancia política es la unidad latinoamericana y la felicidad de los humildes, que harán la revolución de la mano de las vanguardias iluminadas que esperan, sin más, largos cien años con la vela encendida en pleno oscurantismo populista.

Desde el lejano sur abjuran del kirchnerismo por camaleónico y embustero traficante de ideologías, y están convencidos de los valores y las ideas revolucionarias y progresistas que movían a Chavez, Lula, Tabaré y Lugo, y que aún impulsan a Dilma, Evo y Correa. Para ellos, formateados en un positivismo primitivo, observar desde la aséptica lejanía les permite caracterizar con corrección y descubrir la pureza política, que en las tierras sureras se corrompe en la “rosca” como el ombú en la pampa.

Está claro que a lo lejos no hay la contradicción que inevitablemente nos muestra la realidad. En la teoría o la televisión, el sujeto político es puro y no emerge de las conflictividades de su sociedad (que no son las del observador) sino que se amolda a los conflictos hipotéticos de este observador retirado, de profundas convicciones ideológicas, muy progresista.

Claro es que los procesos políticos avanzan con sus contradicciones. Perón, que era pródigo en eso de sintetizar grandes reflexiones en pequeñas imágenes discursivas, supo decir que “los ladrillos se hacen con barro y con bosta”. Los puros de aquel entonces vieron en ello la perversión ideológica de un caudillo populista que engañaba al pueblo. Eso mismo creía la más encumbrada aristocracia, a la que pertenecía el entonces padre Carlos Mujica, que al producirse la Revolución Libertadora descubrió en los pasillos de una villa porteña que los pobres alguna reivindicación histórica habían disfrutado de la mano del peronismo al leer el graffiti “Sin Perón no hay Patria ni Dios. Abajo los cuervos.” Así fue que la izquierda, sobretodo aquella que se identificó en el proceso cubano y que fue permeable a las reflexiones de Cooke releyó al peronismo en los 60 y lo vió como el sujeto de las reivindicaciones populares al ser objeto de la represión de la derecha antidemocrática. El mismo Cooke decía que “el movimiento que atacó a la oligarquía y al imperialismo pasó a ser la izquierda, por cuanto representaba a las fuerzas del progreso nacional y de la independencia del extranjero. Faltaba una izquierda nacional y ese papel pasó a ocuparlo el peronismo, sin definirse como tal”.

Derechas e izquierdas en la localidad

San martín de los Andes, Neuquén en general pero como el conjunto del país viven bajo la hegemonía de la cultura política del peronismo. La razón es la clara hegemonía nacional del peronismo sumado a la que ejerce en la provincia el MPN que reconoce sus orígenes en el viejo movimiento nacional. No obstante esta evidente característica, la descomposición del MPN provincial, que es evidente en la mayoría de las grandes localidades provinciales, no así en la zona norte de la provincia, se aletarga y resiste por la gran disponibilidad de recursos que dispensa, pero se consolida en gigante con pies de barro que no es capaz de cambiar la matriz que parece llevarlo sin prisa pero sin pausa a una descomposición sobre otras estructuras nacientes. En definitiva, el MPN no pudo lograr lo que el peronismo consiguió de la mano del kirchnerismo luego de la gran crisis de 2001.

Al margen de esta hegemonía de la lógica política movimientista, la crítica política suele recurrir a las imágenes congeladas de la “izquierda” y la “derecha” para caracterizar procesos políticos diversos. Y así, se es más de izquierda o derecha de acuerdo a propuestas y acciones, olvidando lo expuesto más arriba, la contradicción que implica el mismo ejercicio político o el hecho de que lo uno o lo otro, como bien explicara Cooke, no se define per se sino por la existencia de la imagen del otro. El MPN y el vecinalismo, no son necesariamente la “derecha”, ni el Acuerdo Político necesariamente la “izquierda”. Lo son sí en función de la existencia del otro y de las características que este asume, los discursos que cada quien promueve y lo que proyecta como sociedad e iniciativa política.

Tres acontecimientos de la semana y una lectura con ese alfabeto en….

Ante esto, hay algunos conflictos recientes que merecerían para sus actores una necesaria mirada en estos términos, para el análisis, para la táctica y la estrategia.

…el conflicto con ATEN…

El fin de semana anterior, la conducción provincial del sindicato docente ATEN trajo el Plenario de Secretarios Generales a la localidad cordillerana que, no sólo le fue esquiva en la elección sino que sostiene un discurso y una acción frente al conflicto docente que saca de quicio a Tirios y Troyanos. Disgusta a la conducción clasista del FURA provincial que prefiere paro indefinido y corte de puentes y le opone una conducción política del gremialismo docente centrada en la comunidad al mismo gobierno provincial, que sigue prefiriendo el negacionismo a ultranza del trotskismo que de cara al consenso general le suma al gobierno en un año electoral. Es claro que la política de la conducción local de ATEN no representa la imagen típica del sindicato provincial y, a decir de la crisis de la educación provincial, es todo un hallazgo la búsqueda de correr el eje conflictivo del “paro” y centrarlo en las ausencias gubernamentales sin confrontar con la ciudadanía. Esto es claro y fue dicho, molesta por igual a la “clasista” conducción provincial y al mismo gobierno de Sapag.

Lo cierto es que el sábado 9 el plenario se hizo en la EPET 12. La conducción provincial trajo a San Martín todo el disgusto y bronca contra la seccional díscola que convoca a la comunidad a la plaza los días sábados a visibilizar con acciones creativas la problemática del sistema educativo. Como se dice, a la conducción local le “aparatearon” el plenario y claro es, lo corrieron fuertemente por izquierda. La respuesta fue rápida y se organizó un acto de visibilización ante la inauguración de la Escuela del Sol por parte del Gobernador, construida en tiempo record con fondos provinciales que, según la crítica docente, escasean y se retrasan cuando de atender al sistema público se trata. Más allá de la torpeza del Gobernador de venir a inaugurar una escuela privada en pleno conflicto docente, que habla más de la intención manifiesta del mandatario de recuperar territorio perdido en San Martín de los Andes que de su inteligencia en la lectura del contexto, la propuesta fue interesante y deconstruye la imagen refractaria que hay sobre el sindicato docente pudiendo llegar a la comunidad con un discurso más moderado y más profundo. Quedó expuesta la ausencia repentina de Sapag como incapacidad de dar respuesta al pliego de demandas que en manos de esta conducción local son mucho más incómodas que las de la provincial. Los temas no se centraban en salario sino en las innumerables falencias edilicias y falta de construcción de escuelas.

Es claro que esta línea descoloca al gobierno y la torpeza abrumó a la Seccional local del partido provincial que respondió a la titular del sindicato marcándole su pertenencia al Consejo local del Partido Justicialista como si esto fuese un impedimento para marcar las falencias gubernamentales. Lo cierto es que la argumentación le da aún más la razón al sindicato docente. Exponen como conceptos positivos un monto alto de inversión por chico en comparación al conjunto nacional y que las dilaciones infraestructurales son responsabilidad del Gobierno Nacional que es quien realiza las inversiones. El eje emepenista es claramente errado en lo táctico y lo estratégico. Allí queda claro que las inversiones en educación provienen del Estado Nacional lo que denuncia como un bumerang el autismo provincial. Pero además opone lo cuantitativo a un sindicato que desplaza a ese como su eje de disputa hacia la visibilización de lo cualitativo: no es sólo lo salarial, sino qué educación, en qué condiciones, para qué sociedad.

…las Comunidades Mapuches y el “comanejo”…

Otro eje de potencial conflicto que no fue, es el que se desarrollo sordo entre la Presidenta del Directorio de Parques Nacionales Patricia Gandini y los sectores de las Comunidades Mapuche que desarrollan la política de “comanejo” en el Parque Lanín. Luego de acordar días atrás las líneas de trabajo en la continuidad de la política de comanejo, las Comunidades Mapuches desconocieron el valor de la palabra de la funcionaria y a punto estuvieron de hacerle un planteo público al Ministro Meyer que fue oportunamente destrabado por funcionarios del gobierno local, lo que permitió la llegada sin inconvenientes del Ministro nacional.

Es cierto que desde la partida de Vellido a la Secretaría de Turismo de la comuna, las Comunidades recelan de las intenciones que albergan las sucesivas intendencias del Parque, lo que es decir, del Directorio. No obstante, independientemente de los vaivenes y voluntades no manifiestas al respecto, las Comunidades Mapuches han demostrado su capacidad política que aún plagada de internas hizo comprender al Directorio nacional que este es un Parque político, que su trabajo es cultural, de proyecto, y que su supervivencia depende de su capacidad para construir lazos duraderos con quienes construyen política dentro de su mismo territorio.

En esta ocasión primo la confianza pero subsiste la desconfianza. En definitiva, la pervivencia del acuerdo entre los actores en ese territorio tan particular requiere de la comprensión mutua del inevitable destino común que vincula a este Estado en su fase kirchnerista con estas comunidades que hacen política territorial y reclaman espacio más allá del folclórico reconocimiento a la interculturalidad.

…la paritaria con ATE…

La paritaria municipal es otro cónclave exquisito. La Municipalidad es harto más pobre que el pretendido Papa jesuita que dice anhelar “una Iglesia pobre para los pobres”. Fernández se muestra más franciscano que el mismo Papa y, en buen romance, ofrece compartir su pobreza con los empleados municipales. Las perspectivas no son halagüeñas para unos y otros. Fernández dejará en la negociación hasta las sandalias de Asís, pero del otro lado no todos aceptan el convite. Es conocido que ATE local atraviesa una interna profunda. Andrade jugó fuerte y rompió. Se mostró audaz pero quedó escuálido de dirigentes en su espacio, la gran mayoría de ellos acompaña a Soraya Abraham, que a su vez se apoya en Quintriqueo y Mansilla.

Ambos saben que no hay más. El dilema es como presentar el acuerdo. El Gobierno apunta a satisfacer en bolsillo con un número nada desdeñable a juzgar por lo que cotiza el vecindario. Abraham, que pareciera estar construyendo a futuro, parece saber que en un año duro como este no hay qué ganar en el conflicto. Andrade en cambio, perdió con el conflicto anterior, su sector no recuperó en los dos meses de aumento a cuenta de paritarias lo perdido con el conflicto y esto, si bien no inhibe su retórica incendiaria si condiciona su salto al vacío. Lo que está por verse en su caso es qué hará si renuncia al sindicato (cuestión poco probable). Hay quienes sostienen que lo volvería aún más irracional y que ello contribuiría al desbande de su base. A esto, pareciera tener claro Abraham, no hay que jugar.

En síntesis

En el ejercicio real, no se trata de izquierdas y derechas. Fue dicho: ni el MPN y el vecinalismo son necesariamente la derecha, ni el Acuerdo Político la izquierda, sino que lo son en función del accionar de su adversario más importante en cada caso. Hay sectores y posibilidades más a la derecha de unos y sectores y posibilidades más a la izquierda de los otros.

Volviendo al eje original del planteo, siempre es sencillo “correr” por izquierda o derecha a los procesos políticos en desarrollo puesto que su ejercicio mismo es sobre la realidad y no en el plano teórico. Lo cierto y el arte de la construcción política consiste en entender escenario y contexto y saber dónde están los aliados y dónde los adversarios reales. Esta claro que cada estructura de las mencionadas (ATEN, Comunidades Mapuches y ATE) aspiran a posibilidades de máxima que son justas y legítimas, y, estima este escriba, deben ser oportunamente atendidas. Y también está claro que cada una tiene sectores internos que las expresan más o menos. Lo importante en el camino de la construcción es entender cuáles son los proyectos en pugna en cada escenario y comprender con quiénes se puede avanzar en el largo plazo en la concreción de las demandas de cada sector. Comprender eso es vital para la salud de la conducción de cada proyecto político así como para la viabilidad de las aspiraciones de cada espacio. Este es, sin duda, el eje conceptual de este año electoral, aquí, allá y en todas partes.

Emilio R.